Preguntas…

romeuJe, ¡qué razón tiene! Pero el caso es que… en general… puede que se lo merezcan (l’Italia è così).

10 , noviembre , 2008 at 10:51 am Deja un comentario

La diferencia

Así se llama el último trabajo de Albert Pla, que escuché por vez primera hace unos días en Radio3, después de lo cual me lo bajé y que en dos días he escuchado como seis veces.

Y me encanta. Tiene sus partes tranquilitas (las más), sus partes más tralleras (las menos), cambios bruscos marca de la casa con unas letras ácidas, dulces y/o  saladas que rebosan humanidad por todos lados. También destilan mala uva, felicidad, ilusión, esperanza, contradicción y abuso de narcóticos (también marca de la casa, claro). Se va creando una atmósfera muy especial para cada canción y, como en los mejores discos, todas tienen un orden perfecto, y a veces puentes entre canción y canción, que hacen que te vayas deslizando de una a la siguiente mejor que por un tobogán.

Y es que hay que ver lo bien que sabe mezclar Albert Pla la rumbita de toda la vida, con guitarreos distorsionados, coros, instrumentos de fanfarria, distorsiones vocales… Asombra, la verdad.

Algún día (incierto) le daré al autor de tamaña obra todo el reconocimiento que se merece y me pillaré el original, que lo merece. Y la gira, pues a ver si cae también, ya puestos… De momento, dejo aquí una de las piezas, para público disfrute. “Hongos” se llama, y transmite muy buen rollito. ¡Y que viva Albert Pla!

¡Ah! ¡He vuelto a escribir! Haced que se vea “la diferencia” (juas juas) y dejad algún comentario 😛

Abrazos

15 , octubre , 2008 at 5:31 pm 4 comentarios

Pausa Bausan

Se acabó. Ahora sí que sí.

Escribo estas línes justo antes de apagar el ordenador, meterlo en la mochila y salir a la plaza pillar el bus que me lleve a la estación para pillar el bus que me lleve al aeropuerto para pillar el avión que me lleve a Madrid y… buah, yo qué sé. Ahora comienza lo divertido… ¡comienzan mis vacaciones de verdad!

Y habrá tiempo de seguir analizando qué es lo que sucedió por aquí, de contar qué es lo que sucederá por allá, de pensar, de adivinar, planificar (¡pero no demasiado!) y también dejarse llevar.

Sólo diré que me parece significativo que la última cosa que guarde, de tooodo lo que había en esta habitación, sea el ordenador. Pero eso ya lo veremos. Por lo pronto, se me cuiden, sean buenos y no tomen demasiado el sol… y esas cosas.

23 , julio , 2008 at 1:20 am 1 comentario

Nuestra marca

Creo que no mencioné nunca por aquí una afición que Flo y yo, imbuidos del espíritu callejero del Polimi, desarrollamos en este lugar y que ya permanecerá con nosotros forever and ever porque realmente es una de esas cosas que te hace sentir vivo.

Elige un dibujo, elige un soporte, elige el color adecuado. Imprime, dibuja, recorta, pinta. Sal corriendo y escóndete, que la policía ha pasado muy cerca, pero no despiertes a los vecinos. Respira, pega, pinta. Suelta la imaginación y mezcla otros colores, prueba otras composiciones, busca el lugar justo, no seas cabrón: estamos aquí para divertirnos, pero no somo sunos cafres: hacemos estarcidos.

Después algunos pasarán del tema, ni se darán cuenta; otros dirán que somos unos gamberros, que no respetamos nada, que estamos ensuciando la ciudad; y sin embargo nuestro anónimo, difuso, amado público, se parará quizás ante alguna de nuestras obras, o la seguirá con la mirada mientras amina al igual que nosotros hicimos en otras ocasiones; puede que incluso arranquemos alguna tímida sonrisa cómplice que jamás nadie verá, y puede que algún niño que se había acostumbrado a ver la mariposa a la entrada de su casa, se entristezca cuando la pared vuelva a pintarse de un tristón gris ceniza.

Y mientras todo esto suceda, la bizarra pareja que decidió dar un poco de color y simpatía a paredes y rincones anónimos del barrio que alberga nuestro Polimi, continuará sus andaduras por muros de calles mucho más distantes. Pero quién sabe, igual Bovisa vuelve a ver nacer flores bidimensionales, composiciones inquietas, cañas de pescar sonrisas.

22 , julio , 2008 at 5:10 pm 3 comentarios

Tocan a su final

Mañana nos vamos de barbacoa todos los del piso, novias y allegados. Un día en el campito, cerca del Po, con panceta y sin morcillas para despedir un curso, diez meses, que ya se acaba.

Flo envió el miércoles pasado todas sus pertenencias hacia Alemania en el camión de un transportista: El balcón ya no parece el mismo sin la Vespa, que ha aguantado impertérrita ahí desde que Flo la comprara en enero.

Los armarios se medio vaciaron cuando fui metí casi todas mis cosas en la maleta para llevarlas a España, aprovechando la boda de mi querida Mireia; ahora ya sólo quedan mis cuatro trapos, y a pesar del calor parece acaso que los armarios tiritasen.

Las paredes, tan tristes como eran al llegar nosotros, más tristes están ahora viendo que la belleza que han ido acumulando en estos 300 días se ha desvanecido de un plumazo, dejando tan sólo tristes desconches debidos al celofán que usé y algún que otro pegote de la masilla que, por su lado, empleaba Flo.

Y a mí, que tantas ganas tenía de volver, me invade ahora un sentimiento de tristeza mezclado con morriña; algo muy parecido a lo que sentía cada vez que desmotábamos todo el campamento de verano el día de antes de la partida, y sufría la transición del no querer marchar a querer llegar cuanto antes, porque esas medias tintas resultaban demasiado tristes.

Después de nuestra campestre despedida, Flo y su chica partirán de viaje al sur de Italia, y yo volveré solo, a una habitación que ya no volverá a ser la misma. Y puede que el Mosca venga conmigo en el tren. Y sin embargo volveré solo, muy solo.

Y ya el lunes haré con más o menos éxito, pero ninguna gana, el último examen que certifique el final del ciclo. Y arreglaré papeleos, haré unas últimas fotos y me tomaré algo con una buena compañera a la que, por desgracia (o por suerte, quién sabe), he ido a conocer a estas alturas.

Y el miércoles a las 6’30 un avión saldrá de un aeropuerto a las afueras de Milán dejando a este país con un estudiante menos y un año para el recuerdo. Y lo que venga después ya se lo contaré, si acaso, más adelante. Por lo pronto, la temática del siguiente post ya está elegida y espero les guste.

Se cuiden y anden por la sombra, que hace calor.

19 , julio , 2008 at 12:02 am 6 comentarios

El doctor Moscardi y sus cosas

Si todavía no he hablado casi de mis compañeros de piso (Flo aparte, claro), hoy traigo para ¿deleite? de sus ojos y mentes preclaras, las obras de ¿arte? que se gasta uno de ellos, Andrea.

El señor Moscarcardi (así se apellida, y todos lo llamamos “Mosca” a secas) terminó su Laurea Magistrale (equivalente a Licenciatura) en Diseño de Interiores allá por abril: Si hasta entonces había estado terriblemente ocupado, compaginando un trabajo a media jornada con el final de la tesis (armando follones indescriptibles en la cocina, mientras hacía maquetas varias), de repente se encontró con que las tardes eran terriblemente abiurridas. ¿Que hacer?

Pues cosas como éstas:

Las han definido como pastelitos, animales muertos, o como trincheras de la primera guerra mundial. Cada una mide 9 centímetros por 4, están hechas con una base de cartón pluma, papel de periódico (creo), vendas de escayola, pintura acrílica, clavos y barniz.

Las hace para promocionar un pequeño grupo de artistas que han formado él y otros tantos (¡con manifiesto incluído! Esperen que ya se lo traeré por aquí…) Las entregará a la entrada/salida de eventos de la élite cultural-artística que se mueve por aquí en Milán: donde los grandes artistas hacen la primera cosa que se les ocurre para llamar la atención y después se inventan una explicación ingeniosa para hacerse los interesantes. Y así mueven millones. Ésta es la élite del arte contemporáneo, señores: espectáculo vacío.

Así, está claro que no entiendo qué leches significan estas “obras”, o qué quieren decir, pero me da cosa preguntarle al creador sobre todo porque me temo que me dirá… ¡nada! Y enonces me veré metido en una infinita discusión sobre qué es arte y qué deja de serlo donde jamás nos pondremos de acuerdo porque la percepción del arte es terriblemente subjetiva, y él admira a uno que sólo pintaba con azul y otro que vendió sus artísticos excrementos enlatados a precio de oro.

Tal vez haya sido un poco extremista y en el arte contemporáneo sí haya expresiones que merezcan la pena tenerse en cuenta, pero sigo pensando que la Ley de Sturgeon (“el noventa por ciento de todo es basura”) es muy acertada.

En fin, tendré que preguntarle, no vaya a ser que esté hablando de más.

17 , julio , 2008 at 12:14 pm 3 comentarios

¡100!

Ea, primer numerito redondo del blog. 100 entradas dando la vara con comidas del tarro que, las que más las que menos, alguien va leyendo y comentando, para gran regocijo del suscribiente.

Y para celebrarlo, esta bonita foto tomada una noche de desvarío en la que me dio por jugar con fuego… y velas 😉

14 , julio , 2008 at 1:34 pm 7 comentarios

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