Posts filed under ‘Interioridades’

Necedades

¿Y qué es lo que pasa que ya no escribes? ¿Y porqué este lugar tan desierto? Ni una frase que remarcar, una foto alucinante, una crítica mordaz, las ganas de reafirmarme en un estilo desordenado, personal, con influencias como el de cualquier otro mortal.

¿Y porqué tan ocupado, serio, atareado? Siempre de un lado a otro, culo inquieto, de mal asiento, como si te pellizcasen con fuerza cuando te fueras a acomodar. No has llegado ya apenas y te estás a punto de marchar. Y en todo éste tiempo, ni se te ocurre desbarrar, escribir, dar la nota, soltarte la melena virtual. Y a todo ésto miras y ves que tampoco estaba tan mal, que releer lo ya escrito sorprende y agrada por igual. Y el tiempo nos cambia, pero no mucho, no demasiado. Vamos aprendiendo y viejas experiencias, por malas o indeseables, ya las dejas olvidar, ocultas bajo un manto de saber acumulado y de buena voluntad.Otoño

Ya te sientes mejor, te gusta haber vuelto, aunque sólo sea un momento. Y gritar a los cuatro vientos que escribir mola mucho, y que sentir temblar los dedos antes de pulsar la tecla adecuada es algo fenomenal. Se parece a cuando te subes a un escenario, de esos que ya mis pies ni se acuerdan, pero que siguen evocando las manos, cuando agarradas al mástil entonan cantos paganos.

Sí, la sensación se le parece, y poco a poco vas y te creces y te crees un gran autor, piensas que no hay nadie mejor y al cielo te encaramas. Miras el gran valle, de donde vienes y adonde irás. Pronto, muy pronto. Tanto como tardes en darle a “Publicar”. Y ya habrá algo nuevo de éste bando, unas letras más estorbando en el mundo virtual, que han salido de cualquier manera, sin orden ni concierto aparente, arrojadas, de frente, diciendo necedades, cosas fútiles, de revista de variedades, pero que adornan que da gusto y abultan bastante.

Así que, bueno, mejor fuera que dentro. Porque era ya un tiempo de decirme, ¿porqué no escribo? Y responderme que ya lo haría, que mejor para otro día, que otra cosa tendría que hacer. Y ahora vacío y contento, me voy a tomar viento, que un tren hay que coger.

Un abrazo grande,

El barrendero.

3 , diciembre , 2008 at 11:29 am 2 comentarios

Tocan a su final

Mañana nos vamos de barbacoa todos los del piso, novias y allegados. Un día en el campito, cerca del Po, con panceta y sin morcillas para despedir un curso, diez meses, que ya se acaba.

Flo envió el miércoles pasado todas sus pertenencias hacia Alemania en el camión de un transportista: El balcón ya no parece el mismo sin la Vespa, que ha aguantado impertérrita ahí desde que Flo la comprara en enero.

Los armarios se medio vaciaron cuando fui metí casi todas mis cosas en la maleta para llevarlas a España, aprovechando la boda de mi querida Mireia; ahora ya sólo quedan mis cuatro trapos, y a pesar del calor parece acaso que los armarios tiritasen.

Las paredes, tan tristes como eran al llegar nosotros, más tristes están ahora viendo que la belleza que han ido acumulando en estos 300 días se ha desvanecido de un plumazo, dejando tan sólo tristes desconches debidos al celofán que usé y algún que otro pegote de la masilla que, por su lado, empleaba Flo.

Y a mí, que tantas ganas tenía de volver, me invade ahora un sentimiento de tristeza mezclado con morriña; algo muy parecido a lo que sentía cada vez que desmotábamos todo el campamento de verano el día de antes de la partida, y sufría la transición del no querer marchar a querer llegar cuanto antes, porque esas medias tintas resultaban demasiado tristes.

Después de nuestra campestre despedida, Flo y su chica partirán de viaje al sur de Italia, y yo volveré solo, a una habitación que ya no volverá a ser la misma. Y puede que el Mosca venga conmigo en el tren. Y sin embargo volveré solo, muy solo.

Y ya el lunes haré con más o menos éxito, pero ninguna gana, el último examen que certifique el final del ciclo. Y arreglaré papeleos, haré unas últimas fotos y me tomaré algo con una buena compañera a la que, por desgracia (o por suerte, quién sabe), he ido a conocer a estas alturas.

Y el miércoles a las 6’30 un avión saldrá de un aeropuerto a las afueras de Milán dejando a este país con un estudiante menos y un año para el recuerdo. Y lo que venga después ya se lo contaré, si acaso, más adelante. Por lo pronto, la temática del siguiente post ya está elegida y espero les guste.

Se cuiden y anden por la sombra, que hace calor.

19 , julio , 2008 at 12:02 am 6 comentarios

El tiempo que merece

Lo vas tirando por la borda, sin darte cuenta a veces, otras muy conscientemente.

Y no te das cuenta.

No te das cuenta que ese que se va ya no vuelve, sino a veces apenas recordado, por la felicidad que trajo consigo.

Se va, se va y se disuelve como el azucarillo del café que acabas de tomar, tratando de exprimir al máximo la naranja temporal del día de hoy.

Y sientes que te sobra, cuando te encuentras ocioso. Y en los empeños se hace tan breve que casi siempre sobreviene el día de la entrega antes que hayas podido acabar. Y seguramente hayas sacado mucho de los últimos días, poco de los anteriores, y nada de algunos pocos días en que decidiste dedicarte a la noble tarea de rascarte la barriga.

Y ya te das cuenta. Cada vez que sucede, que la realidad te alcanza y te suelta una colleja, te das un poco más de cuenta.

Que cada empeño precisa de un tiempo. Que será más o será menos, y eso tú lo decidirás, como siempre.

Y que si hay un reto, es dedicarle a cada empeño el tiempo que merece.

Ni un segundo más.

7 , julio , 2008 at 3:23 pm Deja un comentario

Vuoto

Hace menos de una hora estaba durmiendo. Soñaba. Bueno, más que soñar, era una pesadilla. ¿Pesadilla? No, de nuevo sueño con la realidad:

Una noticia en un telediario denunciaba la detención de un joven francés junto con otros españoles, por denunciar y manifestarse en un trozo de costa significativo, por ser todavía virgen, contra el urbanismo feroz e irracional. Era la típica noticia: planos panorámicos del lugar en cuestión, trozos entrecortados de entrevistas con los protagonistas y sus voces en off describiendo las maravillas del lugar que se perderán para siempre.

Me he visto teletransportado allí, mirando con rabia e impotencia lo que nos van a arrebetar por un puñado de oro, por un cero más en su cuenta, por… ¿¿porqué?? Irracionales, cobardes frustrados que creen saber lo que vale el canto de un ruiseñor y lo igualan a nada, por no saber amar. Me dan pena, pero más rabia y coraje aún me dan. Y tengo que hacer esfuerzos por desearles algo que no sea la muerte, pero cada cosa que pienso es peor; y si no, pregúntenle a Johnny.

El viento me pegaba en la cara, oíla las olas batir contra una costa que llevaba ahí mucho antes que se inventase el dinero, impertérrita, pero variable. Sentía el sol sobre mi piel, como en tantas otras ocasiones, y el salitre que si iba adheriendo a ella.

Y una palabra parpadenate de un PowerPoint me asaltaba, una y otra vez: Despídete.

Y me he despertado. Más temprano de lo que lo haya hecho en mucho tiempo. Y no me he podido volver a dormir.

Y siento un vacío, una sensación… de vacío. Veremos a ver con qué la lleno. Que pasen un buen fin de semana.

7 , junio , 2008 at 6:10 am Deja un comentario

Infinita tristeza

La ignorancia voluntaria, la ignorancia involuntaria; la prepotencia suma, bravuconadas, el endiosamiento. Los campos de golf en el levante español, el cazurrerío (vaya palabro) y el catetismo.

Los dos dedos de frente que faltan con frecuencia, una semana de lluvia en Milán y los meses interminables de sequía en Cartagena. Los trabajos entregados a última hora, los exámenes no superados, la sensación de vacío después de un año social en blanco.

El reguetón.

Saber que los años perdidos no volverán, las lágrimas en la lluvia que se pierden… el no saber escribir más allá de lo que piensas sin pensar más allá de lo que escribes; las ya manidas frases ambiguas, el no tocarte cada vez que quiera ni querer dormir separado porque me agobies. El egoísmo (el tuyo no, el mío, sólo mío), bueno, y también el de los demás.

Los recursos finitos y tener que dar gracias cada día por estar donde estoy, por cocinar cuando quiero y pasar hambre sólo si estoy vago. El analfabetismo ilustrado, los liberales y su mano invisible…

Y que hayan cerrado Rock FM, después de 18 años dando caña. Mi dispiace, italiani.

Va, para la próxima algo más entretenido, palabra.

3 , junio , 2008 at 6:19 pm 1 comentario

Lo relativo

Hoy he cenado bien. Bastante bien.

En un restuarante bueno. En el centro de Milán, cerca del Duomo.

Habremos tocado a unos 40 euros por cabeza, que no está mal.

No, no está mal. Está muy mal. ¿Adónde coño vamos así? No para de preguntármelo. Un día sí y otro también. Y la respuesta, mucho me gustaría saberla, pero por desgracia, la respuesta somos nosotros. De todos nosotros depende el final de esta locura, o no.

Pero como es tan jodídamente difícil, al final iremos a parar a donde nos lleve nuestra propia desidia como sociedad.

Somos una sociedad vaga. El esfuerzo que hacemos, aunque queramos convencernos de lo contrario, es pésimo. No nos esforzamos en hacer que las cosas cambien, porque cuando quieres cambiar por cojones de verdad una cosa, sacas fuerzas, ánimos y lo que haga falta de debajo de las piedras. Así es como funciona todo en verdad.

Escher

Pero si ya nos cuesta tanto vencer nuestra desidia en los aspectos más puramente egoistas, en la sociedad del culto al ego, ¿cómo vamos a ser capaces de pensar de una forma colectiva? ¿Para cuando esa mentalidad colectiva?

Me parece que tendremos que dejarlo para el universo paralelo, o algo así, porque la realidad que vivimos es realmente desalentadora.

Con esos 40 euros, yo habría comido aquí más de dos semanas. Con 40 euros, mi padre habría podido comer un mes, en aquel Tánger que dista 30 minutos en barco y miles de muertos por un futuro, de España.

Imaginad qué más podría hacerse con esos 40 euros. Y ahora imaginad lo que no se podría.

¿Veis? Todo es taaaan relativo…

4 , abril , 2008 at 12:58 am 6 comentarios

Carta

Queridos terroristas, hola.

Qué queréis que os digamos, qué es lo que perseguís con tanto ahinco por vuestro laberinto invisible. Qué coño se os pasa por la cabeza para hacer semejantes atrocidades. Renegados de la humanidad, monstruos atrapados en vosotros mismos, dejadnos en paz. Porque vuestros enemigos sois vosotros mismos, pero no queréis verlo. Me dais una profunda pena, y rabia… pero no me dais miedo. No voy a tener miedo nunca más.

El precio de vuestra publicidad lo pagáis con balas en el lugar apropiado, y no sé explicar la impotencia e incomprensión que me hacéis sentir. ¿Es que no os dais cuenta? ¿Quién era ese señor? ¿Porqué no os importa? ¿¡Porqué ni siquiera reflexionáis un minuto joder!?

Moríos y reencarnaros en gusanos, para trabajar la tierra que tanto amais y esperad que ese trabajo os honre más que vuestras miserables vidas.

Y no sé porqué, pero los muertos parecen más si son de aquí… y esto ya lo dijo Cañaman hace cuatro años. Es la repetición de la historia triste, la que más recordamos.

7 , marzo , 2008 at 5:00 pm Deja un comentario

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