No sé cuánto se hablará del tema en España, pero por si alguien no se había enterado, no somos los únicos que tienen elecciones.
Efectivamente, después del pollo que se armó, al final se convocaron elecciones para éste domingo, 13 de abril. Y desde entonces ya todos se lanzaron a poner cartelitos por aquí, a lanzar panfletitos por allá. Nada nuevo, vaya.
Me llamó la atención, eso sí, que hay una mayor diversidad de partidos políticos que ponen cartelitos. Si después salen elegidos con mayor o menor representación, no lo sé. Y de entre todos éstos, me quedé alucinado con un partido en concreto, la Lega Nord. Miren el siguiente cartelito y después me digan su impresión:

Pues así me quedé yo… Increíble la pose, ¿eh? Ya quisieramos en España un tío la mitad de imponente que Umberto Bossi, aunque sólo fuera por fardar de algo. Hay varias versiones con distintas reivindicaciones y la misma foto; pero la que me terminó de convencer para escribir ésto y mostrar mi perplejidad fue la siguiente perla:
Ellos han tenido de repente la inmigración… ¡y ahora viven en las reservas!
Ole tus cojones. Ahí, con un par. No importa que de por medio haya habido una de las mayores masacres genocidas de la historia; es una situación perfectamente comparable.
Este grupo resulta ser una especie de ultra-derecha regionalista (que no nacionalista, porque los italianos ya están hechos un lío con su propia identidad como nación) que además de estos cartelitos, son abanderados de frases tipo “Milán trabaja, Roma come”. Ya ven por dónde van los tiros, ¿no? No digo que no sea cierto, porque no tengo la información para poder contradecirlo; pero vaya fauna señores…
Por otro lado están los del centro-izquierda, que tienen los típicos cartelitos con la cara sonriente del señor Veltroni y un eslogan también típico. A su izquierda se sitúa el partido del arcoiris, con una variedad simpática de cartelería de la que destaco el siguiente:
Se traduciría, así para que sonase bien, “Toma posición” o “Elige un bando” o algo del estilo. Pero la gráfica habla por sí sola, ¿no creen? Personalmente, me gusta. Supongo que el programa me gustaría, pero ya la gráfica me parece realmente acertada.
Al señor Berlusconi no se le ha visto el careto en cartel alguno, siguiendo todos la misma dinámica que el que enseñé la última vez. Debe ser que no puede ocultar ni con photoshop la cara de sinvergüenza (por decirlo de forma suave) que tiene, y se le hubiese notado que una vez gane hará de nuevo lo que le salga de… En fin, mejor lo dejo.
Lo que sí está claro es que aquí ninguno se anda con chiquitas. Pero claro, de una clase política con menos de un tercio de representación femenina, no cabría esperar otra cosa que bravuconería; aunque siempre haya excepciones.
Ea, mañana o pasado les contaré cómo ha ido, aunque sólo sea porque soy masoca.