Protegido: …y porqué no puedo seguir así.
Escriba su contraseña para ver los comentarios. 1 , Febrero , 2008
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Había en una pequeña aldea un pastorcillo llamado Pedro. Pedro era un chaval alegre y animoso. Y también muy bromista.
Un día, Pedro bajó corriendo a la aldea, gritando asustado y con la cara desencajada: “¡El lobo! ¡El lobo ha venido y está atacando a mis ovejas! ¡Oh por favor, venid que el lobo se come mis ovejas!” Los vecinos del pueblo que le vieron, corrieron enseguida al lugar donde pastaban las ovejas, pero no vieron ningún lobo, sólo vieron a Pedro que, tirado en el suelo, se revolvaba de la risa. “Pues qué simpático” masculló un vecino entre dientes, mientras se alejaba con el resto.
Pasó un tiempo, y todo siguió con normalidad en aquel pueblecito de vida apacible. Pero he aquí que otro día, Pedro bajó más aprisa que la vez anterior, y gritando más alto si cabía: “¡El lobo! ¡El lobo se come mis ovejas” Y lo mismo que la vez anterior sucedió, pero con más sonoras carcajadas.
No había pasado demasiado desde su última broma, y Pedro apareció de nuevo en el pueblo con las mismas palabras, pero distinta actuación: Su cara estaba desencajada, los ojos enrojecidos de lágrimas y la fatiga que le golpeaba el pecho, empapado en un sudor frío de miedo y caliente a la vez por el tremendo esfuerzo de la carrera. Pero sus brazos temblorosos, su llanto incontrolado y sus palabras inconexas no convencieron a nadie ésta vez. “Realmente interpreta bien”, podría haber pensado alguno que se hubiese parado a observarlo más de lo que lo hicieron el resto. Pero ni siquiera eso. Pedro fue castigado con la indiferencia y sus ovejas sacrificadas para mayor gloria de los lobos.
Tal vez no sea una buena metáfora según qué casos, pero me he acordado ahora.
Me dijeron que Pedro, sabiendo lo que les esperaba a sus ovejas, cogió la escopeta de cañones recortados y se cargó al puto lobo. Pero también me dijeron que en los cuentos no había más armas que el hacha del leñador de Caperucita y que a Pedro se lo comieron los lobos también.
Bueno… escriban cada uno su cuento. Yo les contaré el mío en otra ocasión.
3 comments 29 , Enero , 2008
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