Archive for Diciembre 2008
Carta a Sus Majestades
Sus Excelentísimas Majestades, Reyes Magos del Lejano Oriente,
¿cómo les va todo? Hacía ya años que no les escribía y, si bien es cierto que siempre fui un tanto oportunista, escribiendo tan sólo una carta al año y (fíjense qué casualidad) siempre por las mismas fechas, diré también que lo hacía con verdadera ilusión e inocencia infantil.
Ahora, pasado el tiempo, me pongo en sus ilustres lugares y me pregunto: ¿Les ha cambiado el trabajo en las últimas décadas? A juzgar de primeras, diría que no: siguen trabajando una noche al año, que sigue siendo la misma.
Pero, ¿y las cartas? Ustedes llevan millones y millones de misivas leídas y, quizás, podrían decirme si se nota en la ortografía, expresión escrita o amabilidad en el trato, el deterioro de la enseñanza, los libros sin leer desplazados por la televisión, l mldito lnguag sms, etcétera. ¿Y los juguetes? ¿No se hacen un lío ahora que un niño les pide el MeapilasBot XZ/45-Q y no una pelota? ¿No temen equivocarse al llevarle el MeapilasBot XZ/42-P y que el pobre niño se pille un berrinche? ¿No hubiese sido más fácil si pidiese un tractor de juguete? Ya lo creo que sí. Pero no se engañen, Sus Majestades, que la culpa no será suya.

Desde luego, Majestades, debe ser duro comprobar cómo, año tras año, algo tan sencillo como son las ilusiones de un niño se vuelve complejo y enrevesado, demasiado distorsionado por las interferencias del ambiente en que está sumergido. Pero no seamos catastrofistas, Majestades, que no es orégano todo el monte y si apreciamos que algo no es como debiera (a nuestro humilde juicio), es deber nuestro esforzarnos en que cambie, y no pararnos a despotricar sin más.
He de reconocer, Majestades, que cuando aunque dejé de escribirles no dejé, sin embargo, de esperar su llegada. La ilusión no era la misma, y los nervios ya se apaciguaron. Un poco, al menos. Ya dejé de levantarme el primero, a las 7 de la mañana, sentado en el sofá mirando lo bonitos que quedaban los regalos así tal cual los dejaron, para subir luego corriendo, cuando ya no aguantaba más, a despertar a mis perezosos padres, que siempre les costaba levantar. ¡Por una vez, era yo quien les despertaba, y no al revés!Pero ya lo dejé.
Más adelante, ya lo saben vuestras Majestades, no quise saber nada de ustedes, alegando lo que pienso desde hace ya un tiempo: que, sintiéndome lleno así tal cual estoy, no han de pararse Vuestras Majestades a fomentar un consumo fútil, del cual reniego. Pero me equivoqué en una parte, Majestades; y es que la ilusión que me inspiran, sigue ahí, aunque agazapada y austera, y a estas alturas, Majestades, yo también me siento su cómplice y paje. Así que, desde mi humildad e ilusión, Majestades, jugaré con ustedes aunque sea a mi manera, porque la ilusión ni se compra ni se vende, mal que les pese a los cuponeros de la ONCE.
Y, como no se me ocurre nada más que contarles, espero sólo que pasen unas felices fiestas, que disfruten haciendo su trabajo, y que, si ven a un tipo gordo vestido de rojo… bueno, da igual.
Se abriguen, que hace frío ahí fuera.
4 comments 15 , Diciembre , 2008
Necedades
¿Y qué es lo que pasa que ya no escribes? ¿Y porqué este lugar tan desierto? Ni una frase que remarcar, una foto alucinante, una crítica mordaz, las ganas de reafirmarme en un estilo desordenado, personal, con influencias como el de cualquier otro mortal.
¿Y porqué tan ocupado, serio, atareado? Siempre de un lado a otro, culo inquieto, de mal asiento, como si te pellizcasen con fuerza cuando te fueras a acomodar. No has llegado ya apenas y te estás a punto de marchar. Y en todo éste tiempo, ni se te ocurre desbarrar, escribir, dar la nota, soltarte la melena virtual. Y a todo ésto miras y ves que tampoco estaba tan mal, que releer lo ya escrito sorprende y agrada por igual. Y el tiempo nos cambia, pero no mucho, no demasiado. Vamos aprendiendo y viejas experiencias, por malas o indeseables, ya las dejas olvidar, ocultas bajo un manto de saber acumulado y de buena voluntad.
Ya te sientes mejor, te gusta haber vuelto, aunque sólo sea un momento. Y gritar a los cuatro vientos que escribir mola mucho, y que sentir temblar los dedos antes de pulsar la tecla adecuada es algo fenomenal. Se parece a cuando te subes a un escenario, de esos que ya mis pies ni se acuerdan, pero que siguen evocando las manos, cuando agarradas al mástil entonan cantos paganos.
Sí, la sensación se le parece, y poco a poco vas y te creces y te crees un gran autor, piensas que no hay nadie mejor y al cielo te encaramas. Miras el gran valle, de donde vienes y adonde irás. Pronto, muy pronto. Tanto como tardes en darle a “Publicar”. Y ya habrá algo nuevo de éste bando, unas letras más estorbando en el mundo virtual, que han salido de cualquier manera, sin orden ni concierto aparente, arrojadas, de frente, diciendo necedades, cosas fútiles, de revista de variedades, pero que adornan que da gusto y abultan bastante.
Así que, bueno, mejor fuera que dentro. Porque era ya un tiempo de decirme, ¿porqué no escribo? Y responderme que ya lo haría, que mejor para otro día, que otra cosa tendría que hacer. Y ahora vacío y contento, me voy a tomar viento, que un tren hay que coger.
Un abrazo grande,
El barrendero.
2 comments 3 , Diciembre , 2008


