El doctor Moscardi y sus cosas
17 , Julio , 2008
Si todavía no he hablado casi de mis compañeros de piso (Flo aparte, claro), hoy traigo para ¿deleite? de sus ojos y mentes preclaras, las obras de ¿arte? que se gasta uno de ellos, Andrea.
El señor Moscarcardi (así se apellida, y todos lo llamamos “Mosca” a secas) terminó su Laurea Magistrale (equivalente a Licenciatura) en Diseño de Interiores allá por abril: Si hasta entonces había estado terriblemente ocupado, compaginando un trabajo a media jornada con el final de la tesis (armando follones indescriptibles en la cocina, mientras hacía maquetas varias), de repente se encontró con que las tardes eran terriblemente abiurridas. ¿Que hacer?
Pues cosas como éstas:
Las han definido como pastelitos, animales muertos, o como trincheras de la primera guerra mundial. Cada una mide 9 centímetros por 4, están hechas con una base de cartón pluma, papel de periódico (creo), vendas de escayola, pintura acrílica, clavos y barniz.
Las hace para promocionar un pequeño grupo de artistas que han formado él y otros tantos (¡con manifiesto incluído! Esperen que ya se lo traeré por aquí…) Las entregará a la entrada/salida de eventos de la élite cultural-artística que se mueve por aquí en Milán: donde los grandes artistas hacen la primera cosa que se les ocurre para llamar la atención y después se inventan una explicación ingeniosa para hacerse los interesantes. Y así mueven millones. Ésta es la élite del arte contemporáneo, señores: espectáculo vacío.
Así, está claro que no entiendo qué leches significan estas “obras”, o qué quieren decir, pero me da cosa preguntarle al creador sobre todo porque me temo que me dirá… ¡nada! Y enonces me veré metido en una infinita discusión sobre qué es arte y qué deja de serlo donde jamás nos pondremos de acuerdo porque la percepción del arte es terriblemente subjetiva, y él admira a uno que sólo pintaba con azul y otro que vendió sus artísticos excrementos enlatados a precio de oro.
Tal vez haya sido un poco extremista y en el arte contemporáneo sí haya expresiones que merezcan la pena tenerse en cuenta, pero sigo pensando que la Ley de Sturgeon (”el noventa por ciento de todo es basura”) es muy acertada.
En fin, tendré que preguntarle, no vaya a ser que esté hablando de más.
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1.
una servidora | 17 , Julio , 2008 at 12:33 pm
Dios mio, que horror, que impacto!!, me da mucha grima. Como deria quikosas ÑIAAAAH!!!
No comento si es bueno ni malo, prefiero correr un tupido velo,no mojarme y dejar que comenten otros. Tan solo opino tres cosas:
1º la obra deberia de ir acompañada de un cartelito que pusiese:ATENCION esta obra puede herir la sensibilidad de los espectadores!. Abstenganse embarazadas a punto de dar a luz y enfermos del corazon.
2º Deberia presentarla en la Feria de Arco, seguro que triunfa
3º Mis ¿felicitaciones? sr Moscardi por “eso”.