Bocazas
16 , Enero , 2008
Sí, hacía tiempo que lo sabía. Y tú también, que tanto me aguantas. No sé cómo me las apaño pero siempre tengo meter la pata, poner la guinda al pastel, decir la última palabra. Y claro, la cago. Y todo porque entre mi cerebro y mi boca hay una distancia muy pequeñita, una fuga por donde siempre salen (casualidades de la vida) las palabras equivocadas en el peor momento posible. Y me jode porque eso significa que las he tenido que pensar, y no me gusta pensar cosas hirientes, ni mucho menos para tí.
Tirar piedras a mi propio tejado, eso hago. Y lo siento.
Bueno, realmente ahora también estoy tirándome piedras al tejado, pero esto es ya algo más consciente y menos estúpido. En fin, ya he bajado al purgatorio: una dosis doble, por favor… Gracias. Ya me siento como nuevo. ¿Me perdonas? ¿Te hace un viajecito? Primera parada tu perdón, tu cariño, una de fresas con nata y un poco de vino dulce para acompañar. Venga va, que a esta invito yo. Y ahí vamos otra vez…
Entry Filed under: Con motivo, De un tirón. .



Leave a Comment
Some HTML allowed:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed