De cómo se congelan los mocos
10 , Diciembre , 2007
Es bien simple: la única condición es que haga frío. Mucho frío. ¿Un poco más? Perfecto. Pues sí, hace frío con ganas, aunque presumo que no soy el único privilegiado y que no os daré mucha envidia… pero hace un frío de cojones.
Esta mañana he visto el sol después de varios días sumido en la más absoluta oscuridad debido al simple hecho de acostarme a las (por decir algo) 4 de la madrugada y levantarme (sólo aproximadamente) a las 3. Una hora para desperezarte y otra para comer (desayuno me acuerdo de cómo se escribe porque lo leo en el diccionario) y ya nos plantamos en las 5, dispuestos a comenzar otro maravillo d….. Mierda. Ya es de noche.
Como decía, esta mañana he visto por fin el sol tras pasarme la noche en vela haciendo un trabajito para una asignatura que después no hemos tenido por causas desconocidas. Curiosamente, la última vez que vi el sol fue por lo mismo… y de la anterior no quiero/puedo acordarme, pero apostaría que también.
El caso es que he mirado por la ventana y…¡Alaaa que solete mas chulo haceeee! Bueno bueno, pues no hará tanto frío… Los cojones que no. He salido y he sentido algo así como una conexión mística entre las cigalas que nos comeremos todos en breve y yo… No sé, un sentimiento de empatía o algo. Me pregunto si el título de”El corazón helado” de Almudena Grandes se refería a esto… Uf, mejor ir rapidito y volver a casa antes de pasar a ser otro Walt Disney. Sí, lo sé, también mi retórica humorísta está bajo cero. Por favor ahorrad comentarios.
En serio, un día de esos que dices: “¿Pero pa qué salir? ¿Pa qué?” De lo único que me ha servido ir al mundo exterior hoy ha sido para que me invitasen a la puerta de la universidad (a la hora de la siesta) a un Red Bull que he decidido aceptar (primera y presumiblemente última vez que me pimplo yo semejante mejunje) para aguantar despierto hasta la noche. Y todo esto me ha servido que contra una noche en vela no hay Red Bulls que valgan: He caído frito en el sofá de la habitación (los salones en los pisos milaneses, para quien no lo sepa, se ven sólo en fotografía) cuando sólo me disponía a “relajarme” un poco, teniendo por seguro que no me iba a dormir porque si el café me afecta, pues esto en teoría debía dejarme hiperactivo como poco.
Una vez más, la publicidad engaña.
Entry Filed under: Normalidades. Etiquetas: Normalidades.



Leave a Comment
Some HTML allowed:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed